La caída de los drones

Cada vez que surgen nuevas tecnologías al inicio se ven como juguetes elitezcos al alcance de unos pocos hasta que llegan los chinos y lo masifican al resto de los mortales a precios y presentaciones mucho más asequibles. Tal es el caso de los drones, donde al inicio surgieron como aparatos profesionales o para aficionados adinerados y ahora te puedes conseguir modelos básicos muy buenos para divertirte un rato por el precio de un almuerzo en familia.

Claro, como en todos los casos, hay precios y características para todos los casos. Los drones que usan en Hollywood para grabar escenas de acción o los que usa Amazon para repartir paquetes no son para nada el mismo que compró tu primo por diversión y que se eleva con un cómico zumbido y tiene lucesitas de colores. Pero en la variedad está el gusto y lo bueno de la tecnología es que al masificarse también caen los precios.

Pero hablando de caídas, hay que recordar también que como toda nueva tecnología, lentamente las leyes se ponen a la par de sus posibilidades y en muchos países y zonas comienzan a surgir leyes para el control de estos aparatos, ya que tener naves volando y grabando a diestra y siniestra no es bueno para nadie y más de un dron se ha caído (o más bien tumbado) por incumplir estas ordenanzas. Así que hay que estar pendientes de las legislaciones locales, no vaya a ser que nuestro nuevo juguete de unos cuantos cientos de euros termine como chatarra en el pavimento.